jueves, 21 de julio de 2011

Quisiera parar el tiempo.

Esta es una de esas noches en las que me pongo a pensar, dios... y me pregunto por qué narices lo hago... ¿Por qué? Porque me gusta pensar, pero no en cualquier cosa, no, me gusta pensar en él. Me gusta recordar los momentos, escasos pero preciosos que he vivido con él. Y junto a eso me gusta imaginar qué pasará cuando le vuelva a ver. Cuento los días que me quedan para volver a ver su cara, para volver a escuchar su voz aunque sinceramente no entienda nada, para rozar sus labios o para sentir su calor cuando me de un abrazo. Y se que él lo hace también, el cuenta los meses, semanas, días y horas. lo sé, lo siento. Pero cuando deseo que lleguen ya esos días me empiezan a recorrer escalofríos por todo el cuerpo, se me empiezan a empañar los ojos y el corazón se me encoje. Porque al existir cosas buenas también existen malas. Porque quiero que llegue ese día en que nuestros caminos se junten de nuevo, pero a la vez espero que no llegue nunca, porque esperar me mata, sí, pero por lo menos espero a algo, espero a que él venga, y eso significa que vendrá. Pero si llega ese día y él viene, significa que también se irá, y entonces, ¿que haré? Ya no habrá nada a lo que esperar. Y significará que quizás ya no le vuelva a ver más. Y es que en estos momentos mi deseo mas preciado es poder parar el tiempo, pararlo en el mismo momento en el que su mirada y la mía se vuelvan a juntar de nuevo.

SM.

No hay comentarios:

Publicar un comentario