domingo, 4 de septiembre de 2011

A Dios le gusta observar, es un bromista:

Dota al hombre de instintos, nos da esa extraordinaria virtud y, ¿qué hace luego?
Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de nosotros, para ver como quebrantamos las reglas. él dispone de estas reglas y del tablero y es un auténtico tramposo:

``mira, pero no toques´´; ``toca, pero no pruebes´´; ``prueba, pero no saborees´´. Y mientras nos lleva como marionetas de un lado a otro, ¿que hace el? Se descojona.


                                                                               L.

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